Enfrentan sacerdotes una vida de presión constante
Ser sacerdote y mantener una vida laboral activa hasta los 75 años también implica enfrentar niveles de estrés, no solo por las responsabilidades al frente de la Iglesia, sino además por situaciones personales e incluso problemas de salud.
Al igual que cualquier persona, los sacerdotes acumulan cansancio debido a agendas saturadas y a una amplia carga de actividades dentro de sus iglesias y parroquias. A ello se suma la responsabilidad de coordinar y supervisar que todo funcione de manera adecuada en las comunidades que tienen a su cargo.
Ignacio Flores Ramos, párroco del Santo Cristo del Ojo de Agua, asegura que él vivió un período de ansiedad en la pandemia,cuando su salud se vio afectada.
“El rosario todas las noches me ayuda a tranquilizarme; esa es para mí una manera de abandonarme en el regazo de la Virgen María para irme a dormir bien tranquilo y eso fue lo que me ayudó en esa ansiedad”.
Sin embargo, señaló que más allá de momentos extraordinarios, las responsabilidades propias del sacerdocio representan una carga importante en la vida cotidiana, pues las tareas y compromisos que asumen los llevan a mantener agendas apretadas y constantes exigencias.
“La actividad de un sacerdote, aparte de la atención sacramental, que es lo que ordinariamente la gente ve y que son las misas, las confesiones, pues hay presentaciones matrimoniales, visitas enfermos, atención a grupos, reuniones a nivel parroquial, a nivel vicaría, a nivel diocesano y más”, indicó.
REFUGIO EN DIOS
Los sacerdotes mantienen jornadas laborales similares a las de muchas otras personas, con horarios y actividades que deben organizar y cumplir diariamente.
“Son horarios de trabajo en los que uno tiene que establecer rutinas y decir: a tal hora me levanto, a tal hora debo atender ciertos compromisos. Así transcurre el día a día de un sacerdote”, explicó.
El párroco señaló que actualmente el Síndrome de Burnout es un tema cada vez más presente; sin embargo, asegura que, en su caso personal, encuentra refugio y fortaleza en su fe y en Dios.
“Yo me refugio mucho en la oración, en el rosario; si acaso pudiera tener algo de ansiedad; yo creo que a todos nos pasa”, señaló.
Recalcó que la sociedad actual se caracteriza por un ritmo de vida cada vez más acelerado y lleno de distractores, por lo que consideró que el estrés y el desgaste emocional no son situaciones exclusivas de los sacerdotes, sino una realidad que puede alcanzar a cualquier persona.
Recordó que en sus tiempos de seminarista en Guadalajara, un formador les hacía ver la realidad de las personas que salían a luchar por sus alimentos desde muy temprano.
“Nos llevaban a las 4:00 de la mañana para ir a montar y luego para ir a la pizca de maíz y nos decía: vean a la gente a las 4:00 de la mañana que está esperando el camión, que se va a trabajar; imagínense la historia de cada uno de ellos”, recalcó.
Recordó que al verlos, comprendió que él podría estar quejándose de que los mandaban a esa labor sólo dos veces al año pero la gente, pues vivía día a día igual.
Por ello, aseguró que los sacerdotes, afortunadamente, cuentan con espacios y herramientas para encontrar un desahogo espiritual, por así decirlo. “Hay quienes no saben cómo canalizar estas situaciones”.
A los sacerdotes se les invita a que no omitan el descanso que para ellos es los lunes, respetar sus horarios de comida pues en su ministerio pastoral, los sacerdotes están al servicio de los demás.
Y la manera de cuidarse es también siguiendo estas reglas con la finalidad de que puedan durar por muchos años para el servicio de su comunidad.
EL DÍA A DÍA DE UN PÁRROCO
Tras su ordenación, los sacerdotes reciben un oficio por parte del Obispo, en el caso del Párroco Ignacio Flores Ramos, se decidió que fuera eso, un párroco.
El sacerdote, explicó que desde que son ordenados empieza la responsabilidad de su ejercicio pues en la ceremonia de ordenación, se promete obediencia al obispo y por ello, se colabora esa obediencia hacia el.
“Muchos se van de vicarios, muchos en el seminario de formadores, pero desde que te ordenas ya dependes de lo que el obispo que le promete una obediencia y respeto de lo que él crea por tus cualidades, lo puede ya empezar a colaborar en la diócesis”, indicó.
En su caso, además de ser párroco, también es el Coordinador de la Comisión Diocesana de Pastoral de la Comunicacion y director de Eucaristrim, es decir, una plataforma multimedia de la Diócesis, lo que significa contar con otras responsabilidades que implican otorgar la atención que merecen.
Esto implica que el trabajo de un sacerdote no se limita a ofrecer una misa.
Ejemplificó con las actividades que en su caso realiza cada viernes.
“El viernes a las 7:00 de la mañana, pues ¡vámonos al rancho! está a dos horas y media de aquí y ahí vamos en la carretera y llegamos, celebramos la misa, convivimos con la gente y de ahí vienes de regreso… y luego ya llegamos aquí como a las 2:00 de la tarde a comer y después de comer, pues descansar”, comentó.
Tras el descanso, aprovecha el día para realizar cualquier cosita porque siguen las misas de 5:00, de 6:00 y de las 7:00; de allí, sigue el curso “Nueva Vida”, la clausura y terminas a las 9:00 de la noche.
“Y terminas cansado pero es un cansancio sabroso”, dijo.
Sin embargo, el día aún no termina y aún hay más actividades que realizar pues a las 10:00 de la noche se realiza el rosario que termina cerca de las 11:00 de la noche y cuyas actividades del día terminan cerca de las 11:30 de la noche para luego ir a dormir cerca de las 12:00 de la noche.
Un sábado continúa con bautizos en horarios de 11:00, 11:30, 12:00 y 12:30, le sigue una salida a Monclova porque hubo una Jornada para regresar a Saltillo por la noche, continuar con el Rosario y así sucesivamente.
A esto, se suman otras actividades que se realizan con la parroquia, cómo es el estar pendientes de las Finanzas, de obras para el edificio, el cuidado y la convivencia con los fieles, pero además se suman los problemas y las actividades familiares y personales.
Ante los riesgos que implica en la salud y estabilidad personal, Flores asegura que en lo personal está convencido que siempre deben apoyarse como sacerdotes en la delegación de responsabilidades en muchas personas que colaboran.
“El sacerdote no puede hacer todo y para eso pues tenemos momentos de reflexionar o tenemos reuniones; para mí las reuniones mensuales nos sirven para organizar y para descargar y para delegar”, indicó.
“Y ya, uno va revisando que las cosas vayan saliendo bien; en la parroquia, hay una secretaria, hay coordinadores de sector y eso es lo bonito, saber administrarse, para saber coordinar a las personas, que no es que hagan el trabajo por ti, pero que entre todos, lo vamos haciendo y eso a mí me da mucha tranquilidad”, indicó.
LA DIÓCESIS APOYA A LOS SACERDOTES
Flores, recalcó que la Diócesis cuenta con una comisión diocesana de la Pastoral Presbiterial que atiende las Cuatro Áreas del sacerdote.
Entre estas se encuentran las áreas humana, espiritual, intelectual y pastoral y durante las semanas pasadas se realizó una Jornada para los sacerdotes para abordar el área humana.
Allí, recuerda Flores, tuvieron la oportunidad de platicar, de dialogar, de pasear y de descansar.
Para el área espiritual en el mes de agosto, los sacerdotes se van una semana a un ejercicio espiritual.
En el área intelectual, también hay una preparación y en su caso, en la tercera semana de junio, ira a un curso de periodismo y comunicación a México.
“Entonces, tener atendidas esas cuatro dimensiones nos ayudan mucho”. Puntualizó.










