La traición de Attolini: la filtración de una conversación expone cómo negoció y «vendió» la elección en Coahuila
Los mensajes y acuerdos privados entre Antonio Attolini y Betzabé Martínez revelan un descarado pacto de clóset para entregar la votación; el cinismo de los líderes guindas confirma el colapso y la desesperación de Morena en el estado.
Una demoledora filtración de una conversación ha expuesto al oficialismo, exhibiendo una conversación privada entre el diputado local Antonio Attolini Murra y la operadora guinda Betzabé Martínez Arango. La conversación revela lo que la ciudadanía ya sospechaba: un descarado acuerdo criminal para «vender» y negociar el resultado de la elección a espaldas de sus propios simpatizantes.
En la conversación, cuyos fragmentos han comenzado a encender las redes sociales en el estado, se lee a ambos personajes dialogar con absoluta frialdad sobre el destino de los distritos locales, pactando la entrega de posiciones y el repliegue de sus estructuras.
Detrás de este pacto en la sombra no solo hay un intercambio de favores políticos, sino un descarado financiamiento de estructuras y movilización operado con total opacidad. Desde el inicio del despliegue de Betzabé Martínez, se ha coordinado el traslado masivo de acarreados y se han inyectado recursos directamente para aceitar las estructuras operativas de Antonio Attolini. Este millonario flujo de dinero forma parte de un acuerdo interno en Morena Coahuila que funciona como una auténtica insurgencia o rebeldía en contra de Luis Fernando Salazar, rompiendo toda institucionalidad en el partido con tal de imponer sus propios intereses sobre la mesa.
El factor de la discordia y el fondo real de esta alianza radica en la ambición enferma por el poder local, ya que Attolini es el rival directo de Luis Fernando Salazar por la candidatura a la alcaldía de Torreón. Sabiéndose rebasado y sin el respaldo legítimo de las bases, Attolini optó por el camino de la traición y pactó directamente con Betzabé para sabotear a su propio compañero de partido, utilizando el proceso electoral actual como un trampolín personal. Esta guerra civil guinda demuestra que a estos personajes no les importa el Congreso local, sino fracturar y destruir a sus rivales internos para asegurar el botín de Torreón.
Leer a Antonio Attolini y Betzabé Martínez negociando la elección como si fuera un lote de mercancía es la prueba reina de la podredumbre de Morena en Coahuila. Mientras compran votos en las calles por desesperación, sus líderes ya vendieron el estado en la sombra para salvar su propio pellejo. Hoy la dignidad de los coahuilenses debe aplastar en las urnas a esta banda de farsantes que pretendió ponerle precio a la voluntad del pueblo.









