Operadores traicionan a Morena en Coahuila y ordenan voto masivo para el Partido Verde
Ante el temor de una derrota estrepitosa, las estructuras oficiales del régimen abandonan el barco guinda; activan la consigna de rescate para inflar artificialmente al Partido Verde.
La simulación de unidad que Morena intenta venderle al país ha terminado por estallar desde adentro en territorio coahuilense. Ante la apertura de las casillas para renovar el Congreso del Estado de Coahuila, en un desesperado y cínico desplante de canibalismo político, militantes y operadores estrella de la llamada «Cuarta Transformación» han comenzado a darle la espalda a Morena, declinando su apoyo directo al partido guinda para activar una agresiva consigna de voto focalizado a favor del Partido Verde.
Esta traición interna de última hora no es un error de cálculo; es la confirmación de que las estructuras del oficialismo en Coahuila ya no creen en su propio proyecto y ven el colapso a la vuelta de la esquina de cara a la jornada electoral de mañana. Ante el pánico de perder la fuerza que presumían en las urnas, la orden desde los sótanos del régimen ha cambiado de golpe: sacrificar las siglas de Morena en distritos clave del estado para inflar artificialmente al PVEM, buscando que el «partido de la rapiña» les sirva como un respirador artificial en el legislativo local.
Para los operadores de clóset de la 4T en la entidad, las convicciones ideológicas nunca existieron; lo único que importa es la preservación de sus privilegios y el dinero público. Al redirigir la maquinaria y los recursos de movilización hacia el Partido Verde en medio de la votación, demuestran que el oficialismo opera como un cártel electoral dispuesto a devorarse a sí mismo con tal de mantener un chaleco de impunidad colectiva. Es el reflejo de un partido que se sabe moralmente derrotado en Coahuila y que hoy tiene que suplicar el voto para su aliado parásito porque sus propios candidatos simplemente no levantaron en las campañas.
El fin del régimen ya inició desde sus propias entrañas. Los ciudadanos coahuilenses verán en las casillas cómo los mismos que juraban lealtad eterna a la «transformación» hoy operan el fraude y el chantaje a favor del partido más rancio y mercenario de la historia de México. Morena se está desmoronando a pedazos, y esta canibalización del sufragio es la mayor confesión de su debilidad extrema en el estado.









